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Esta vez puedo empezar escuchando otra hermosa canción



Me la puso mi hijo hace como tres días y yo sentía que el ombligo se me salía del centro. Sentía como si de mi pecho se me saliera el lamento de este chico indígena que días después descubrí que era nacido en Colombia y adoptado por indígenas Sami de Suecia. Cuánto sentido hizo. Cuánto…porque su lamento estaba dedicado a su mejor amigo que murió de diabetes pero para mí sin entender su canción Daniel´s song era un lamento por la vida. Por la muerte. Por lo desconocido. Por sus raíces. Por todo. Por tantas comunidades indígenas que hemos perdido de cuenta de nuestra ignorancia. Pero sí es que yo me siento nativa en mi propia tierra por quéseguimos desconociendo esta realidad de todos ellos.



Esta vez puedo empezar escuchando otra hermosa canción aunque debo cambiarla. Es demasiado. Es el exceso del exceso. De todos. Su tristeza es tal que retorno a la habitual para poder seguir mi día mirando con la frente en alto este planeta que habito. Este lugar que justo ayer me dio el privilegio de volver a sentir el placer de sentir en mi piel lo que es hacer parte de una manada. De un grupo. De un colectivo. De un parque que hoy es mi hogar también. Porque en eso nos terminamos convirtiendo. Cuando las relaciones son recíprocas. Los lugares de trabajo son nuestro espacio sagrado también a donde regresamos con amor cada mañana y cuando no es así es mejor renunciar. Porque el trabajo debe ser hecho con todo el placer. Con todo. Sin dolor. Sin que levantarse para ir duela. Ni una vez.



Esta vez puedo empezar escuchando otra hermosa canción porque aunque la tenga que pasar sentirme hoy parte de cuatro familias me hace sentir que vale la pena despertarme cada día. El lado materno, el paterno, los amigos de aquí y de allá y Arví. Así de fuerte es el vínculo. Los abrazos y las palabras amorosas que escuché ayer son producto de años de relación. De muchos instantes compartidos con tantos de ellos. Con campesinos que lentamente fueron dejando su azadón buscando un mejor futuro y con otros que aún cultivan la tierra porque ese es su oficio y ser campesinos los dignifica como esos seres maravillosos que realmente son y que admiro con todo mi espíritu porque sin ellos no tendríamos comida. Parque Arví se ha convertido en mi hogar. Al lado de ellos yo también he vivido mis momentos de aprendizaje más importantes de mi vida. Como la última. Y ellos la entendieron. Respetaron ese espacio de dolor cuando uno pierde su cordura y se tiene que alejar hasta de lo que mas ama.



Esta vez puedo empezar escuchando otra hermosa canción. Me voy de ella. Pero regreso. La vuelvo a poner para reconectarme con ese agradecimiento también que siento por Beatriz Araque.Mujer tenaz que le ha puesto el pecho a una Corporación que no gratuitamente se ganó el Premio Nacional de Turismo Sostenible otorgado por el Ministerio de Industria y Comercio. El cual puede ser criticado por muchos. Alabado otros. Pero yo lo he vivido por dentro. Y sé lo difícil que es. Sobre todo porque ser sostenible cuando te tienes que inventar y reinventar y cuando no todo es posible es casi una utopía. Sin embargo yo veo cientos de personas empleadas y miles de visitantes que han podido ver y sentir al menos por un día la belleza de estos bosques, la placidez del clima frío, la dulzura de respirar aire puro…y eso ya es suficiente para mi. Entiendo el planeta como un lugar de todos. Una bolita de cristal por la que todos tenemos el derecho de caminar y cuidar. Y eso siento cuando veo personas que vienen de diferentes rincones de mi propia ciudad o del mundo a este territorio que amo tanto.



Esta vez puedo empezar escuchando otra hermosa canción y se me pasa el sistema solo a una también hermosa canción llamada “Mi hogar es mi corazón” y ahí obviamente escuchando a Jon Henrik Fjällgren no me queda más que permitirle a mi cuerpo que llore. Sin duda. Es demasiado. Este año ha sido un buen año. Con todos sus duros aprendizajes. Yo me siento como estirada. Jalada desde lo más profundo de mi espíritu. Me cogieron de mis dos puntas y la vida me jaló. Y yo me resistí llena de miedo. Y el día que no pude más cerré los ojos y me dejé. Y ese día todo fluyó. Ese día recobre mis sentidos.



Esta vez puedo empezar escuchando otra hermosa canción…y escribir para mi como es habitual.



      • Latin America and the Caribbean
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