Estamos maniatadas
Aug 26, 2021
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Nos silencian desde hace tanto que ya escuchar nuestra propia voz se hace extraño, paradójico, misterioso. Nos hemos tenido que esconder entre trapos y tapar nuestras caras y nuestro cuerpo. Hemos tenido que bailar escondidas y cantar en silencio. Hemos parido entre cuevas acompañadas de lobos y zorros que antiguamente no eran tanto nuestros amigos. Eran como estos que hoy nos atacan y nos quieren callar desde adentro.
Nos silencian y aunque el miedo es nuestro mayor enemigo, somos más. No sólo en número en espíritu. Poseemos el valor de todas aquellas que han sufrido y que sufrieron en otros tiempos. Las mal nombraron y las juzgaron y quemaron y mataron, como ahora. Pero nada puede con nosotros ni con esa fuerza que poseemos por el solo hecho de dar vida. Tenemos en el centro de nuestro cuerpo la fuerza que nos entrega la belleza de la vida, y eso es imposible de matar.
Ni escondidas nos perderemos. Nuestro pensamiento va más allá de la materia y por eso hoy en mi silencio canto y bailo por mis hermanas afganas. Por esas mujeres de las ciudad y de las zonas rurales donde el mal ha llegado para intentar acabarlas y derrotarlas. Pero no están solas, hay miles de voces que las acompañan. Hay millones que están con ellas y con sus hombres y con sus hijos. Y allí estaremos sitiando en paz sus vidas para que la locura parta de allí y se pierda en los confines del mundo.
Yo te abrazo mujer que desconozco pero que siento mi par. Abrazo a tus hijos y a tu esposo. Abrazo a tus hijos por venir y de ser posible te daría mi vida y más para que conocieras algo más que lo que vives hoy. Porque hay algo más. Mucho más. Esto no es lo único ni será lo único. Puedes salir, puedes volar, puedes huir, puedes correr y dejar todo allí, porque lo que más tienes es tu vida y la de tus seres amados. Ve allí, donde veas paz. No estamos maniatadas. No es verdad. Tal vez sí desde una realidad, pero hay más realidades y yo voy hacia allá.
Nuestro pensamiento es tan enorme como la posibilidad que tenemos de creer que este universo es tan vasto como lo queramos. Es enorme. Podemos con todo. Con todos. Esos seres oscuros que van a tu país o al mío no saben ni siquiera de amor. No conocen esa palabra. Nunca la aprendieron y tal vez por eso no podríamos culparlos. Viven en el miedo y pretenden sumirnos ahí para que vivamos su miseria. Y yo te digo que no vale la pena. No tiene sentido. Es imposible caer en ese abismo del miedo y permanecer allí tan bajo. Quédate aquí de este lado. Permanece aquí.
Que lentamente saldremos de este infierno. Y no volveremos a verlo nunca más. Y todo esto será parte de una historia. De nuestra historia. Tenemos tanto en común. Son tan violentos los guerreros que habitan nuestras tierras que podríamos desfallecer y no continuar. Los bárbaros tampoco han logrado nada importante. Solo se han llevado glorias pasajeras que han dejado muerte y dolor a su paso. Pero no han podido realmente ser seres prodigiosos que serán recordados con el amor que nosotras sí podemos ser y dar.
Nos silencian desde adentro y nos ahogan y nuestro pecho se siente arder, como si estuviéramos en aquellas hogueras de antaño. Pero no lo estamos. Con nuestra mente y poder podemos convertir esto en algo más. El poder de toda la humanidad podría lograr ese cambio que todos queremos ver en el mundo. Es cuestión de fe. Lo cual no tiene nada que ver con religión. Porque yo sé que tú respetas la mía y yo respeto la tuya. Así la mía inclusive sea la del amor por la naturaleza.
Mujer afgana, no te quedes allí si no puedes. Sé desde adentro cuánto dolor ocasiona partir y dejar lo nuestro. Pero toda guerra es cruel y despiadada. No estas sola. Estas con la humanidad entera que hoy reza y ora para que la locura salga de allí. Vayas donde vayas siempre serás afgana, siempre serás libre, siempre serás lo que desees ser. Yo solo espero que lo hagas a tiempo. Para que el terror y el miedo no se apoderen de ti y de los tuyos. Creo que ya es suficiente.
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