Las palabras vienen a mi
May 28, 2019
story
Solas. No necesito sino coger mi café. Enchufar ese pequeño cablecito blanco. Darle play a mi canción favorita. Cerrar mis ojos y comenzar a escribir. “Dorme, dorme”, dice la bella mujer que la canta. “Sensa la more”. No se italiano pero cierro mis ojos. Tengo el placer de poder escribir con ellos cerrados y luego corregir algunas cosas…!qué privilegio! !qué placer! !pensé que te habías ido de mi. Pensé que ya no sentiría otra vez este privilegio. Este don en mi sangre. Esta delicia de sobar sutilmente mi compu para sacar de adentro de mi corazón esto que siento. Lo que siento. Lo que amo. “Sufrire, dice la canción”. Eso que me toca y me desdibuja en ese blanco por donde me fui y por donde regresé…
“Pasa tempo.” Ella dice. Y yo digo lo mismo. Pasa tempo. Y todos debemos ser conscientes de que pasa el tiempo y debemos ser conscientes, consecuentes, coherentes, así como reusar, reutilizar y reciclar. Tres “C” que definen nuestra vida. Conscientes… ¿Lo somos? ¿Somos conscientes de esas personas casi que invisibles que hacen que “el” sistema funcione? ¿Conscientes de quienes pasan por las calles de traje café verde y naranja limpiándolas? ¿De quienes silenciosamente están justo en este instante devolviéndose con los carritos en los hospitales después de darle de comer a los enfermos? o de los médicos que nos buscan ¿qué es exactamente lo que pasa con nosotros o con nuestros seres queridos? Si. Eso. Queridos. Porque amamos a nuestros seres y ellos nos aman a nosotros y esas “tres c” con ellos es con quienes justamente se hace hay veces todo tan difícil. ¿Porque quienes se quedan cuando te llegan las difíciles? Tus seres más amados y algunos locos que te aman de verdad. ¿Quienes son los que resisten las tormentas más duras físicas y espirituales? la enfermedad, la pobreza ¿o la pérdida de tu libertad de alguna forma? Tus seres amados. La familia. Y en familia van esos amigos que son amigos de verdad y que ya cruzaron esa diminuta raya que hay entre tu vida y la de ellos y que el amor que sientes por ellos es coherente con el que ellos sienten por ti. Y la bella reciprocidad hace de las suyas…y por eso permanecieron. Ser coherentes con la familia, los amigos y con uno, es un deber. Una obligación. Porque es simplemente bello. Es coherente que la reciprocidad en los momentos difíciles de tu vida se aferre a ti y no te suelte. Para poder recibir lo que has dado.
Las palabras vienen a mi. Yo cierro los ojos.Yo las tomo cuando pasan cerca de mi. Sé que los pensamientos me cruzan y que cuando pensamos en alguien ese alguien nos piensa y que justo en este instante mi tío Guillermo espera mi escrito de hoy. Y que mi tía Edilma que esta sentada justo cerca y que me ha acompañado sin cesar y a mi madre, espera que yo le diga, “Mima, ya publiqué…” y que muchos que conozco se tomen los minutos que les toma leerme para disfrutar tanto como lo hago yo. Y que algunos que ni conozco me lean y me comenten palabras que tocan mi corazón y que hacen que yo cada día me tome más en serio. Eso. Más en serio que nunca. Porque antes solo compartía mis escritos con Olguis a quien por poco enloquezco. Y para no hacerlo, entonces un día decidí empezar a compartir lo que escribía con más gente. Y gracias a un empujón de Luisa Fernanda Palomares hice de nuevo mi blog y lo llamé hojas del bosque. La cual conecto en silencio con www.resiliencias.org una página en donde voy depositando mis sueños. Y los de otros.
¿Como empezar? ¿Por dónde seguir? por creer en las palabras que vienen a mi. Porque esa es mi herencia. Ese es el don que me ha dado la vida y lo voy a perseguir a donde vaya y no voy a dejarlo ir así como cuando pinto con la luz. Porque entre las dos está mi vida.
Las palabras vienen a mi y yo voy tras ellas…
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