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Me es imposible escribir



Sacar todo esto de mi corazón. Dejar correr mis lágrimas cuando veo que mi país se derrumba. Y que se viene derrumbando desde que lo conocí hace ya 53 años. Y me ahogo de pensar que por primera vez pienso que tal vez otro lugar sea un mejor lugar para mí y para los míos. De solo pensarlo me derrumbo y no puedo respirar. Y no soy capaz justo ahora cuando respirar es lo que debemos y cuando el aire puro y el oxígeno es lo que más requerimos pero los cuales se volvieron un lujo.



Me es imposible escribir. Estamos aquí cómodamente sentados leyendo y escribiendo nuestros sentimientos y nuestras historias cuando allá afuera hay gente que se debate entre la vida y la muerte por encontrar una vida más digna. Algo que nos merecemos todos. Algo que necesitamos todos. Algo que es nuestro derecho. Un deber de ese estado que nos inventamos para darnos todos una mejor vida. Una mejor forma de crecer y de ser. Una mejor forma de encontrar las posibilidades de sacar de todos nosotros lo mejor. Pero justo ahora y en medio del dolor sale lo peor. Y no somos esto.



Somos algo más. Somos un país lleno de diversidad y biodiversidad. De posibilidades. De opciones. Un país donde ciertamente vive gente amable y buena. Y sonriente y feliz aún en medio de todo lo que hemos vivido. Aún en medio de engaño y abuso. Y ya fue suficiente. Si resistimos, somos todos juntos capaces de lograr esos cambios verdaderos y profundos que requerimos para ser un gran país. Una gran nación. Un verdadero estado.



Me es imposible escribir. Siento mi corazón latir en lento y luego a la velocidad de la luz. Hemos presenciado grandes momentos en este pedacito de tierra. Hemos resistido todo. Nuestra mente aún está cansada de lo vivido y no queremos más. Pero también debemos reconocer que somos un grupo privilegiado. Hemos tenido más de todo. Sin pedirlo o merecerlo pero lo hemos tenido. Y aunque me sorprende, doy gracias. Porque trato de entender. Porque unos sí y otros no. ¿Qué ocurre en el mundo cuando nacemos y nos designan a diferentes lugares a vivir diferentes experiencias? Somos iguales. Todos. 



Me cuesta imaginar los hilos invisibles que tejen toda esta trama tan compleja que nos hace vivir estos momentos tan enredados de nuestra historia. Estamos en una guerra civil. No imagino cómo podría ser diferente. Tenemos que entender que no todos están en el mismo lado y que no remamos todos para el mismo lado. Vamos en diferentes direcciones muchos. No es ni derecha o izquierda. Estamos a la deriva matándonos por ir a un lado y ni siquiera sabemos hacia cuál lado. Creo que la gran mayoría desconocemos las raíces profundas de nuestro conflicto. Pensábamos que era otro. Pero no, este es el verdadero conflicto. El que está bien adentro de nuestra sociedad que hoy agobiada sufre las consecuencias de una herencia que nos conquistó y aniquiló nuestra identidad y nos despojó de lo nuestro. Y entonces, a partir de allí, nos creímos inferiores, menos...y no era tal. Somos iguales.



Éste es el tiempo. Era éste. De escucharnos y entender las necesidades de todos. Salir del EGOísmo y mirarnos a los ojos. No hay gobernantes y pueblos. Somos uno. Somos un espacio del planeta que está ubicado en un lugar privilegiado del planeta y por lo tanto poseemos riquezas invaluables. Es cuestión de observarnos y ser honestos. De olvidar la burocracia porque esa ya no debe existir más. No esa que es mala y que ha tergiversado el verdadero significado de lo que en realidad debe ser democracia. Necesitamos tener la capacidad de escuchar a nuestro vecino, a nuestro hijo, a nuestro hermano, para poder escuchar al que ni siquiera conocemos ni reconocemos. Es el tiempo de ver más allá de lo que estamos acostumbrados a ver.



Intento ahogar el llanto en mi corazón. Pero es imposible. Hay una espina clavada en él y me desangro lentamente mientras sé que mi país se desangra. Hemos visto tanto sufrimiento, tanta sangre, hemos visto las imágenes más desgarradoras que uno pudiera imaginar. Pero no solo ahora. Siempre. Necesitamos poder cambiar desde bien adentro para que todo cambie y así encontrar la paz que ningún acuerdo nos daría. Ninguna guerra ha traído paz. Ningún tratado puede darnos esa paz tan esquiva. Porque tenemos todos que despojarnos de nuestras creencias y volver a vernos todos como hermanos. Aquí no hay indios. Son indígenas. Aquí no hay negros. Son afro descendientes. Aquí no hay pieles ni colores. Aquí hay historias y caminos. Experiencias y vivencias. Hay deseos de igualdad. De salud. De empleo. De estudio. Deseos mínimos para seres humanos que nos merecemos lo mejor. Porque aquí no hay para unos pocos solamente. Aquí para todos hay. Y eso es lo mínimo que todos pedimos. 



 

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