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Me miraba



Lentamente me repasaba. Tuve miedo. Mucho miedo. Ella desviaba su mirada y yo la mía. No queríamos que se encontraran. Pero ambas estábamos por alguna parecida razón que nos unía. Nos hacía cómplices. Nos hacía tener que mirarnos una y otra vez para tratar de comprendernos. Hacia el final de mis días allí ya nos habíamos conquistado. Ya nos tocábamos y nuestras miradas se cruzaban varias veces al día y nuestras pieles se rozaban por alguna razón y pudimos cruzar alguna corta palabra.





Su nombre lo recuerdo además porque es conocido e una de esas nuestras grandes tragedias. Tenía más etiquetas que to en sus manos y yo pude leer: “ Desaparecida”. Y me conmovió el corazón. Me dolió con toda la fuerza. Con toda la certeza de que en ese instante se perdían más como ella. Más como muchos que salen en medio de su desasosiego y nunca regresan. Porque nunca pueden. Porque no saben quienes son ni a dónde van, ni de dónde vienen. O porque si lo saben no quieren regresar a sus vidas. Porque regresar a nuestras mismas vidas muchas veces es placentero. Pero muchas veces es doloroso y escalofriante. Como la de aquella que me contó que vendió su linda cabellera negra por 100, 000.





Me miraba. La recuerdo. Como si nunca fuera a olvidarla a ella y a olas otras mujeres que en tan pocos días cambiaron mi vida. Porque no es la cantidad y al final ni la calidad. Es la intensidad. Y fue intenso y fue maravilloso tener la oportunidad de ir adentro de mí misma y de ese lugar para poder entender mi vida como una bendición más. Somos bendecidos. Ahora los abrazos de mi hijo me huelen diferente. La sonrisa de mi madre es distinta. El azul del cielo es otro. Las nubes blancas son más blancas. El verde de la manga es de muchos verdes y la hojarasca de mi bosque y sus árboles me esperan crujientes…húmedas, frías…





Qué afortunados somos…cuánta belleza nos rodea. Miro a todos lados. Mira a tu lado. ¿Qué te falta? ¿Cuanto exceso hay en tu vida y aún así deseas más?…siempre más…qué contradictorios somos. Y no somos lo que tenemos. Somos lo que somos. Esto. Nada más. No podemos ser lo que tenemos porque cuando no tenemos nada entonces ese rayito de luz que es nuestro espíritu cobra vida y te encuentras desnudo contigo mismo tratando de sobrellevarla bien aún en medio de lo más difícil. Aún en medio de las adversidades y de las pruebas de la vida. Aún en medio de todo…





Me repasaste lentamente y tu mirada no se me borrara jamás de mi mente. Porque tu mirada era honesta. Eras de algún pueblo cercano y seguro los tuyos te buscaban y yo procuré darte varias veces más que una sonrisa…porque me mirabas.

      • Latin America and the Caribbean
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