World Pulse

join-banner-text

Somos esa energía



Escuchando hoy a diferentes tipos de mujeres, entendí. Somos entre nosotras mismas diversas. No importa el género. Porque no está ahí nuestro femenino. Está en otra parte. Está en un rayo de luz que llevamos por dentro y que se conecta con el femenino de nuestro planeta, sin importar nada. Ni sexo, raza, ni religión. Ni color, ni forma, ni tamaño, ni nada parecido. Nuestro femenino va por dentro. En un lugar guardado y el cual se conecta con todas en una forma misteriosa. Somos mujeres diferentes hoy.





Porque somos esa energía sanadora que llevamos dentro. Porque somos diversas, multiculturales, pluri étnicas y biodiversas. Como esta tierra en que nacimos. Como esta tierra que somos. Como esta tierra que late con nuestros corazones. No sólo con nuestros vientres. Porque no todas lo tienen. No todas tienen que ser madres. Pero si son ellas. Estas que nos sincronizamos en un espacio mas grande que el universo en un tiempo inexistente. Somos esa energía que mantiene latiendo nuestro hogar, nuestras familias, nuestro ser, nuestro espíritu.





Poseemos una fuerza increíble. Que no está justamente donde muchos creen. Esa es la consecuencia. Porque nos está reservada en nuestra piel, en nuestro cuerpo, en nuestra mirada, en nuestra sonrisa, en nuestra sensibilidad, en nuestro deseo instintivo por danzar, por cantar, por volar más allá de lo imaginado para recorrer el mundo en un segundo, para crear lo impensado, para conquistar a miles, para salvar a quienes inclusive no necesitan ser salvados. Porque esa es nuestra naturaleza, femenina. Sin sexo. Sin opresión ni agresión, sin violencia, con deseos salvajes de ser, de permanecer, de continuar, de abrazar, de estallar, de contener, de dar vida aún cuando no podamos, de entregar…





Somos más que lo que pensamos. Basta con creernos nosotras, para ser capaces. Estamos continuamente buscando, indagando, descubriendo. Y nos descubrimos femeninas, feministas, pero también descubrimos que en el equilibrio está la armonía. El deseo de que haya un orden. Aparente. De que haya esa paz. La verdadera. No aparente. Porque tiene que ser…para nosotras que no íbamos a la guerra, la paz tiene que ser duradera, eterna, una.





Y cuando exista esa paz, esa energía que somos se potenciará como un faro inagotable de energía luminosa que nos guiará por mucho tiempo. Yo busco la paz en mi. No afuera. Porque la de afuera es temporal y necesito una que me permita continuar confiando en lo que he venido a ser. Una que me permita transitar por este camino sabiendo que podré ver crecer a mi hijo y a sus hijos. Una que se irradie por todos los continentes para que sin importar donde estemos mujeres, nos unamos a eso que somos, a esa paz que expandimos desde nuestro corazón, hasta el fin del mundo. Porque somos esa energía…

      • Latin America and the Caribbean
      Like this story?
      Join World Pulse now to read more inspiring stories and connect with women speaking out across the globe!
      Leave a supportive comment to encourage this author
      Tell your own story
      Explore more stories on topics you care about