Una mano me tiembla
May 28, 2019
story
La otra no tanto. Y así es como recuerdo a aquel hombre que me ayudó tanto y que yo observaba lentamente. Él ponía en aquella exposición mía Ecosistemas entramados afuera del museo de Antioquia hortalizas que yo había traído para sembrar y que entre todos pusimos allí. Era viejo. Bueno perdón viejo no. Adulto mayor. Temblaba. Mucho. Estuvo todo el día. Como aquella mujer prostituta. Perdón trabajadora sexual que mientras juntas observábamos los champiñones que ella incrédulamente me decía que eso era imposible que se pudiera comer. Aquel hombre y aquella mujer se quedaron en mi recuerdo para siempre. La forma cómo él temblaba me dejó pensando mucho. Yo parecía el centro de aquella gigante exposición efímera. Pero él y Pedro eran mis centros. Yo los miraba a ellos. Y obvio a mi semilla. Porque su apoyo fue clave.
Una mano me tiembla. No sé qué sea. Debe ser la ciencia con ese ácido que me tomo y que yo a punto de pensamiento espero que sea como un bálsamo para mis neuronas para que no me haga daño. Pero ya todos sabemos que hacen daño.Qué pesar pero que necesarias se hacen en ciertos momentos. Nuestra especie ha podido aumentar su expectativa de vida de cuenta de la ciencia y de pronto uno que otro de nosotros aportarle mucho más a la evolución y yo espero que así sea con los buenos. A ver si mejoramos esta especie. Porque hay otros que mejor dicho. La ciencia como es que no hace una selección selectiva y se los pilla y los deja por ahí involucionando solitos porque es que si es que mejor dicho. Como me pasó en algún momento de mis pseudo alucinaciones con extraterrestres. Es que si no salís de esta comprobamos que “sos un fallo en el sistema.” “Falló en el sistema yo? La chim… ¿fallo en el sistema todos esos que nos roban la paz. Pero yo? Eso le decía yo a un extraterrestre.
Una mano me tiembla y yo procuro que no porque escribir con los ojos cerrados es un placer y es un placer Ludovico y es un placer hacer todo lo que hago entre seis y siete o entre siete y ocho. Placer total. Café del mejor en cualquier parte. Porque ya entendí que en mi cuerpo estoy a salvo. Que mi hogar es mi cuerpo y que mi espíritu lo es todo. Así es que me importa un pepino el que dirán o el no dirán. Si antes todo me importaban un huevo ahora todo me importa un huevo con gallina y todo. Porque finalmente las lecciones de la vida o las aprendemos o toca repetirlas y yo pero ni por todo el oro del mundo repetiría esta. Así es que ando siendo yo misma. Mucho más que antes. Sintiendo todo con más fuerza. Con una piel renovada. Contaré mi historia para que sea parte de mi aprendizaje y quizá del de muchas mujeres que me interesa mucho su bienestar pero también del de mucho hombres y al final de todos. No somos perfectos. No tenemos que serlo. No tenemos que permanecer en relaciones eternamente. No tenemos que ser capaces con todo. No podemos dejar que nada ni nadie nos robe la paz que venimos a ser. No tenemos porque quedarnos en trabajos infelices. No. Nunca. Jamás. No tenemos porque creerle al sistema que nos obliga a endeudarnos y a quedarnos allí de por vida pagando cosas. No. No. No y no. Jueputa no. No tengo tarjeta de crédito y hay veces me miran raro. Si claro. Pero si es que una vez ya tuve y todavía le debo a mi hermano la plata. Qué vergüenza.
Una mano me tiembla. Pero pudo ser peor. Pudo ser mucho peor y yo estoy tan infinitamente agradecida que nombrarlos sería una locura. Pero si debo nombrar algunos mas. Nati prima fuiste un ángel terrestre para mi y mi madre. Recuerdo poco pero sé que estuviste allí. Iván y Gloria otros. Mima. Qué fuerte y valiente. Mamá mejor imposible. Hijo valiente y fuerte y extraordinariamente maduro para soportar semejante voltaje ninguno. ¿Cómo agradecerte amor mío? ¿Si es que parecías un hombre sabio y viejo cuando yo te miraba con cara de niña desquiciada? pero ya sé. Eres un espíritu viejo. Ambos lo somos. Y cuando este espíritu mío no pudo con tanta incoherencia de este mundanal ruido simplemente el fusible cogió y plop. Se salió de la caja. Y explotó. Y la caja que es esta que soy mi yo por fuera está intacta. Y me abrazo. Y me toco por fuera y puedo ver y tocar y respirar y gustar con mayor placer que antes. Y puedo sentir diferente. Y puedo cerrar los ojos y escribir en mi mente también algo que hacía mucho y empezar historias cuando veía cosas que me impactaban…
Una mano me tiembla…tomo mi café ya nada me importa más que mis seres amados. Nada.
- Latin America and the Caribbean
